FGA es un estudio de arquitectura fundado en 2016. Proyecta y dirige vivienda: casas y edificios residenciales. Son dos escalas de una misma práctica, con un mismo criterio: cada decisión forma parte de un sistema, y ese sistema se sostiene del primer croquis a la última junta.
El estudio trabaja de manera integral. Proyecto, documentación, gestiones y dirección de obra se resuelven en el mismo lugar y con el mismo equipo: quien dibuja una obra es quien la sigue en el terreno. Esa continuidad evita que las decisiones se pierdan entre etapas y permite responder en obra con el criterio con el que se proyectó.
Una obra empieza antes de que llegue el primer gremio. Por eso el estudio documenta con precisión: una medida, el encuentro entre dos materiales o la posición de un artefacto se definen en el proyecto, no en el lugar. La documentación hace que lo que se decide en el tablero llegue sin cambios al terreno.
Lo que una obra resuelve, la siguiente lo da por sabido. El estudio no empieza cada proyecto de cero: los detalles probados, las formas de documentar y las soluciones que funcionaron pasan de una obra a otra, y cada obra nueva las vuelve a medir. La experiencia acumulada no queda archivada: se convierte en método.
Para el propietario de un lote, el trabajo empieza antes de comprarlo. La normativa del barrio, la orientación y las medidas del terreno definen buena parte de la casa posible. Después vienen el proyecto, la dirección de obra y, si el propietario lo elige, la gestión integral: un mismo equipo acompaña la casa desde el lote hasta la entrega.
Para un desarrollador, el punto de partida es otro: un proyecto tiene que funcionar como negocio sin resignar diseño. El análisis del terreno y de la normativa, la definición de las unidades, la calidad material y el control técnico de la obra apuntan a un mismo fin: diseño y materialidad que suman valor a cada metro cuadrado.
FGA no se presenta con un catálogo de servicios sino con un criterio. Cada encargo se aborda con la misma lógica, desde la implantación hasta el detalle, y la relación con cada cliente se piensa a largo plazo: varios de los edificios del estudio se hacen con desarrolladores con los que ya trabajó.
El estudio funciona en Zabala 3750, en Chacarita, en un edificio proyectado y dirigido por FGA. Trabajar dentro de una obra propia es la forma más directa de comprobar, todos los días, que lo que se dibuja es lo que después se habita, con cada encuentro resuelto en el proyecto.